El hábito de meditar

Al igual que a muchos, esta cuarentena cambió todos mis planes y generó en mí mucho estrés.  

Las primeras dos semanas de confinamiento las tomé con calma, pensé que era algo que iba a pasar relativamente rápido y que no afectaría tanto mis planes. Al pasar el primer mes y ver que las cosas empeoraban  a nivel mundial, causó en mi mucho estrés y ansiedad.  Estaba consciente que era algo que escapaba de las manos de todos y que no podía controlar, pero aun así mi mente me traicionaba.  

Decidí controlar lo que si podía, mis pensamientos y mi mente.   

Descubrí  el maravilloso hábito de meditar, empecé a hacerlo por 10 minutos al levantarme, con videos de meditación guiada, también lo hacía en la noche antes de dormir o luego de hacer ejercicios, poco a poco fui incrementando el tiempo. 

Al inicio no lograba concentrarme, pensaba en mil cosas y sentía que era peor.  Comencé  a investigar un poco más y lo volví un hábito.  

Con la práctica logre entenderlo mejor, no se trata de tener la mente en blanco, es conectarte con tu cuerpo, con tu respiración, llevar tu atención a donde tú quieres.   

Meditar no se aprende de la noche a la mañana, es un proceso largo, que requiere paciencia y constancia. Es un  hábito  que te aporta muchos beneficios, aprendes a gestionar las emociones de forma más positiva, nos ayuda a pensar antes de actuar, nos lleva a nuestro centro, nos ayuda a equilibrarnos, a conocernos, a querernos, a saber escuchar los mensajes de nuestro cuerpo y sentirnos más sanos.  

Científicamente está comprobado que mejora la capacidad de concentración, controla el estrés, tiene efectos positivos en el sistema inmunológico y mejora la memoria y funciones cognitivas.  

Dedícate un tiempo al día, el tiempo que sea, tres minuto, cinco, diez. Un tiempo razonable, un tiempo realista. En ese tiempo deja  todo lo demás y solo céntrate en ti.  

Mi recomendación es que día a día hagas una pequeña meditación, encuentra cuál es tu mejor momento, en el que no tengas interrupciones. 

Ponte cómodo, hazlo sentado, acostado, como prefieras y puedas tener tu cuerpo relajado. Puedes poner una música que te relaje o hacerla con videos de meditación guiada. 

Lo importante es mantenernos en el momento presente y comenzar  a ser consciente de nuestra respiración. Poco a poco comienza a inhalar más y a exhalar más, sin presión, de forma natural. Conecta  contigo, con ese espacio dentro de ti donde hay paz.  Si vienen pensamientos los observas como un espectador, sin emociones, sin sentirte identificado con ellos  y los dejas pasar,  cada vez que tu mente se va hacia otro pensamiento, la devuelves con  cuidado, con paciencia y la centras en la respiración: «inhalo, exhalo» .  

Comienza con pocos minutos y dependiendo como te vayas observando ve aumentado ese tiempo. 

Unos días te resultará muy fácil mantener la atención en el momento presente y en la respiración, otras veces casi imposible. No pasa nada, estamos entrenando  nuestra mente para que trabaje para nosotros, y no al revés.  

Aun me queda mucho que aprender de este hermoso hábito, pero de verdad he notado cómo poco a poco  ha generado cambios en  mí y en la manera que ahora puedo enfrentar cualquier situación o problema.  

 Así que paciencia, relájate y disfrútalo.  

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